Alertan fraude alimentario por venta de tiburones y rayas en Chile: 80% se vendería con información falsa y expertos advierten riesgos para consumidores
La revista científica Food Control publicó un inédito análisis en torno a la comercialización de la carne de condrictios en nuestro país, evidenciando una alta incidencia de fraude en el mercado de este tipo de especies, entre las que se consideran los tiburones, rayas y quimeras. Con la toma de 81 muestras de estos animales en distintas pescaderías, ferias libres, caletas y supermercados alrededor de 16 ciudades chilenas, el grupo de investigadores reveló que un 80,25% presentaba problemas de autenticidad alimentaria, ya sea por sustitución de especies o por etiquetado incorrecto. Es decir, o se vendían bajo el nombre de un animal que no eran, o con un nombre no oficial o ficticio, suponiendo alrededor del 43% y 37% del total de casos, respectivamente.
Estos eran, además, aproximadamente un 48% más baratos que los auténticos. Así, algunos comerciantes aprovechaban la similitud entre especies de tiburones, para vender en un valor sobreestimado especies que no correspondían a la dicha. “En Chile, tradicionalmente, la gente no va a comprar tiburón ni raya”, explica Cristian Araneda, uno de los investigadores, a Universidad de Chile.
“Por ello, quisimos entender qué estaba ocurriendo en este segmento y observamos que la mayor parte de los productos se comercializan con problemas en su autenticidad, lo que corresponde a fraude alimentario”. La comercialización de tiburones, rayas y quimeras De acuerdo al estudio, los tres condrictios más comercializados en Chile son el pejegallo, el marrajo sardinero y el tiburón mako, siendo los dos últimos especies altamente vulnerables y con restricciones internacionales debido a su sobrepesca. No por nada, el estudio además eleva el carácter de conservación en torno a estos animales comercializados: un 73,3% de las identificadas se encuentra en alguna categoría de amenaza, de acuerdo a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Además, Araneda, quien además es biólogo y académico de la Universidad de Chile, comenta a su institución que no existe una normativa que exija el uso de nombres científicos en el etiquetado, lo que termina por dificultar la fiscalización y favorece el uso de denominaciones ambiguas. “Es fundamental mejorar la transparencia del mercado, tanto para proteger a los consumidores como para contribuir a la conservación de estas especies”, concluyó el investigador.
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