Aguas servidas y lluvias colapsan nuevamente gimnasio de liceo natalino
El ingreso de aguas lluvias mezcladas con aguas servidas al gimnasio del Liceo Gabriela Mistral de Puerto Natales no sólo dejó nuevamente fuera de uso uno de sus principales espacios, sino que volvió a evidenciar una situación que, para la comunidad educativa, dejó de ser excepcional. El episodio reinstaló la preocupación por una infraestructura, pese a intervenciones realizadas, continúa presentando problemas. Desde el Servicio Local de Educación Pública reconocieron que el problema es recurrente y que su origen está en deficiencias del diseño de evacuación de aguas del establecimiento, construido bajo la administración del sostenedor anterior.
En esa línea, plantearon que las soluciones aplicadas hasta ahora no abordan el origen del problema, por lo que se requiere una intervención de carácter estructural. La subdirectora de Infraestructura y Mantenimiento del Slep Magallanes, Alejandra Olivares, planteó que se presentó un proyecto de intervención integral del plantel educacional que ya fue aprobado y está a la espera de financiamiento para poder licitar los trabajos. El proyecto incluye la renovación completa de los sistemas de agua potable, evacuación de aguas lluvias y alcantarillado.
También considera el acondicionamiento térmico envolvente del recinto, con instalación de puertas y ventanas, mejoramiento de cubierta de techumbre, canales y bajadas de aguas lluvias y mejoras en los baños de estudiantes. A nivel interno, sin embargo, la situación se describe con mayor desgaste. Desde el establecimiento recordaron que el gimnasio ya había quedado inutilizable en 2023, cuando durante el periodo en que el recinto permanecía sin uso por la pandemia se produjo una inundación de origen no completamente esclarecido.
El agua permaneció durante días al interior del espacio, provocando daños severos en el piso, el cual terminó levantándose producto de la humedad acumulada. Ese episodio dio origen a un proyecto mayor que permitió reemplazar completamente la carpeta del gimnasio, una superficie especializada que fue importada desde Alemania y cuya ejecución implicó una inversión superior a los 300 millones de pesos. Las obras se extendieron por varios meses, dejando al establecimiento sin ese espacio durante un periodo prolongado, hasta su posterior habilitación.
Pese a ello, el problema no se resolvió y cada vez que se registran precipitaciones intensas, el gimnasio vuelve a inundarse. En algunos casos el ingreso de agua corresponde a escurrimientos por lluvias, pero en otros episodios se ha tratado derechamente de aguas servidas. En lo inmediato, tras el episodio más reciente, se realizaron trabajos de limpieza del sistema de alcantarillado por parte de una empresa externa, mientras se ejecutan labores de secado y sanitización del gimnasio con el objetivo de habilitarlo en el corto plazo.
Hasta el lugar también concurrió un equipo de la seremi de Salud, que verificó las condiciones sanitarias y las medidas adoptadas tras la emergencia.
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