Agricultores advierten impacto por posible falta de agua para riego
Las recientes proyecciones que advierten que, de no registrarse precipitaciones en los próximos meses, la provincia del Limarí podría contar con agua para riego solo hasta mayo, han comenzado a generar diversas reacciones en el mundo agrícola, donde se reconoce la complejidad del escenario, aunque también surgen matices respecto a su alcance. En este contexto, autoridades han planteado la necesidad de declarar emergencia hídrica y establecer a la región como prioridad nacional, con el objetivo de acelerar decisiones y destinar mayores recursos para enfrentar la situación. Desde la Junta de Vigilancia del Río Limarí, Río Grande y sus afluentes, su presidente, José Eugenio González, planteó una mirada más cauta respecto al escenario, señalando que si bien existe preocupación, no necesariamente se está ante un escenario inmediato de corte total del riego.
“Hoy día las condiciones no están para llegar a ese extremo, hay disponibilidad, no es 100%, pero hay disponibilidad”, indicó. Por lo mismo, agregó que cualquier medida debe ser abordada con diálogo entre los actores involucrados. En esa línea, advirtió que decisiones como una eventual restricción del riego deben ser evaluadas cuidadosamente, ya que “suprimir el riego significa destruir una cantidad importante de inversiones”, enfatizando que el comportamiento del invierno será clave para definir el escenario definitivo.
Impacto en terreno y decisiones productivasDesde el mundo de los pequeños agricultores, en tanto, el diagnóstico es más complejo y se traduce en decisiones concretas que ya comienzan a observarse en terreno. Fidel Salinas, presidente del Sindicato de Pequeños Agricultores de El Palqui, señaló que el escenario genera incertidumbre en plena temporada productiva. “¿Cómo se va a plantar si no sabemos si habrá agua para terminar la cosecha?
”, cuestionó. En ese sentido, advirtió que ya existen superficies que han quedado sin cultivar debido a la falta de disponibilidad hídrica. “Hay parcelas que ya no se están cultivando porque no tienen agua, y eso empieza a generar un problema social, económico y productivo”, agregó.
En esa misma línea, el dirigente indicó que la situación también comienza a impactar el empleo agrícola, planteando la necesidad de medidas de apoyo como programas de pro-empleo que permitan enfrentar la contingencia. Desde la comuna de Río Hurtado, el agricultor Alfonso Díaz describió un escenario aún más crítico, marcado por la falta de nieve en la cordillera y sus efectos en la producción. “Yo lo veo negro, es una realidad absoluta.
No tenemos nieve en la cordillera”, afirmó, señalando que la última temporada ya evidenció dificultades en los rendimientos. “La cosecha fue triste, los volúmenes fueron muy bajos”, sostuvo, agregando que, en su caso, “en situación de siembra hay que mejor olvidarlo”, debido a la falta de certezas sobre la disponibilidad de agua. Asimismo, advirtió que, de mantenerse estas condiciones, el impacto podría trascender lo productivo.
“No sería pobreza, sería miseria”, indicó, proyectando un escenario complejo para las comunidades rurales. Tensiones en la gestión del recursoPor su parte, desde el sector de Tulahuén, el representante de pequeños agricultores, Ricardo Villalobos, introdujo un elemento adicional al debate, apuntando a factores estructurales en la gestión del recurso hídrico. En ese sentido, explicó que el sistema de distribución del agua en la provincia presenta presiones asociadas a la expansión de la superficie cultivada en sectores con disponibilidad limitada.
“Reducir la superficie cultivada es una decisión social y económica muy compleja, porque también se afecta el empleo”, sostuvo. Asimismo, advirtió que la eventual declaración de emergencia hídrica podría implicar medidas que impacten de manera diferenciada a los territorios. “Si se declara emergencia hídrica, se puede intervenir el sistema y cerrar compuertas para asegurar el agua hacia otros sectores, y los que perdemos somos nosotros, la parte alta”, afirmó.
Medidas y expectativas del sectorDesde la Sociedad Agrícola del Norte (SAN), su presidenta María Inés Figari valoró la solicitud de declarar emergencia hídrica y establecer a la región como prioridad nacional, señalando que se trata de una medida necesaria ante un escenario que calificó como crítico. “La situación de los embalses en la provincia del Limarí es crítica y refleja una crisis estructural que se ha profundizado con los años de sequía”, indicó. En esa línea, planteó la necesidad de implementar medidas concretas en el corto plazo, como el no cobro de la hora punta eléctrica, la agilización de obras de emergencia hídrica y el apoyo financiero al sector agrícola.
En ese escenario, el desarrollo del invierno será determinante. Mientras tanto, la incertidumbre ya no es una proyección, sino una realidad que comienza a reflejarse en menos siembras, menor producción y un impacto que podría extenderse más allá de lo agrícola, alcanzando también al empleo y a la vida en los sectores rurales del Limarí.
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