Agresor usó la escopeta de su abuelo y gritó “¡Sorpresa!“: qué se sabe del fatal ataque en una escuela de Argentina
A primera hora de este lunes, el horror se apoderó de una escuela de la localidad de San Cristóbal, en la provincia argentina de Santa Fe, cuando un adolescente de 15 años, estudiante del recinto, abrió fuego con una escopeta contra otros alumnos, dando muerte a un niño de 13 años y dejando a otros dos heridos. El hecho ocurrió minutos antes de las 7. 15 en la Escuela Nº 40 Mariano Moreno, hasta donde llegó Gino C.
a bordo de una motocicleta y portando un estuche de guitarra. De acuerdo con el diario La Nación, a nadie le extraño esta situación, ya que los estudiantes de tercero, su curso, debían ese día llevar un instrumento. Tampoco a nadie le llamó la atención que no vistiera el uniforme del colegio.
Mientras en uno de los patios internos se encontraba la mayoría de los alumnos, a la espera de que empezara la jornada con el izamiento de la bandera, Gino C. fue al baño a preparar el ataque. Según el diario Clarín, el adolescente saco del estuche una escopeta calibre 12/70, de doble cañón y de propiedad de su abuelo materno.
Realizó un primer disparo dentro del baño, para luego salir al patio. Ahí, a la primera persona que encontró fue a Ian Cabrera, de 13 años y alumno de primer año. Tras gritar “¡Sorpresa!
”, abrió fuego en su contra y el menor cayó desplomado. Según explicaron alumnos citados por Clarín, el agresor habría buscado a sus compañeros de curso, pero “justo llegaron tarde, no los encontró”. “Ahí le cayó la ficha y empezó a disparar a cualquiera”, sostuvo una alumna.
Ahí, otros dos adolescentes, de 13 y 15 años, también quedaron tirados en el piso, con heridas en el pecho y en el abdomen. Los cuatro o cinco disparos realizados por el escolar gatillaron el terror en el resto de los presentes. Muchos escolares empezaron a correr despavoridos sin un destino preciso.
Testigos señalaron a La Nación que, por su parte, varios docentes del recinto se encerraron en la sala de profesores y trabaron la puerta con una mesa. Agregan que se registró una estampida descontrolada, que terminó con varios otros lesionados. El ataque quedó registrado en videos que fueron viralizados en redes sociales.
Cuando el agresor se disponía a recargar la escopeta, un portero se abalanzó sobre él y, junto con un alumno de quinto año, logró reducirlo. Tras el arribo de la policía, fue subido a una patrulla policial. “Estaba con la mirada perdida y decía que no sabía lo que había pasado”, afirmó uno de los testigos.
Fue trasladado durante la tarde a Santa Fe, donde, según expresaron desde el gobierno argentino, se le dará la atención necesaria. A modo preventivo, decidieron sacar al joven de San Cristóbal. Tras esto, el ministro de Educación José Goity afirmó que el agresor no tenía antecedentes de problemas de conducta, lo que fue confirmado por docentes del colegio.
“Sabemos que atravesaba una situación intrafamiliar del ámbito privado muy compleja”, indicó el ministro Goity. Al respecto, el abogado de la familia de Gino C. , Néstor Oroño, reveló a La Nación que el padre del joven, que reside en Entre Ríos, y está en proceso de divorcio, le contó que el chico “tuvo varios episodios hace poco tiempo de autolesión”.
“Se cortaba los brazos con cuchillos. Esto le preocupaba al padre, cuando lo vio”, indicó el jurista. Y aunque testigos señalaron que sufría bullying, y se conoció un video donde algunos de sus compañeros aparecen molestándolo al interior de una sala de clases, esta hipótesis no es compartida por las autoridades estudiantiles y de la provincia.
El ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, explicó que como se trata de un menor de edad, es inimputable a la luz de la legislación argentina, debido a que aun no entra en vigencia la reforma del régimen penal juvenil, que reduce la edad de imputabilidad. “Dentro del marco legal vigente, se hará el esfuerzo para dar contención al hecho”, indicó. En este marco, el abogado Oroño confirmó que el joven fue trasladado a un centro de menores en la ciudad de Santa Fe.
Durante el anochecer, unas 500 personas se congregaron frente a la escuela. Padres y madres con alumnos llevaron velas que encendieron y dejaron en la escalera del acceso principal, en recuerdo de la víctima fatal.
¿Te pareció importante esta noticia?
Compártela y mantén informado a Chile