Advierten déficit de 700 litros por segundo en acuífero del Limarí
El centro científico CEAZA dio a conocer en Ovalle los resultados de un estudio que actualiza las estimaciones de recarga y extracción del SHAC Limarí, uno de los acuíferos más estratégicos de la Región de Coquimbo y actualmente sometido a una fuerte presión debido a la prolongada sequía. La investigación, presentada ante representantes del sector público, academia y usuarios del agua, busca actualizar cuánto y cómo se recargan estos acuíferos, para conocer con mayor precisión el agua que realmente ingresa al sistema subterráneo. Además, el estudio permite estimar cuánta agua se extrae, lo que hace posible comparar ambos valores y determinar si existe un balance negativo del agua en el sistema.
Cabe destacar que esta iniciativa fue financiada a través del Fondo para la Investigación, Innovación y Educación en Recursos Hídricos (FIIE) del Ministerio de Obras Públicas y mandatada por la Dirección General de Aguas de Coquimbo. Los SHAC (Sectores Hidrogeológicos de Aprovechamiento Común) son zonas identificadas por la DGA para proteger áreas donde los acuíferos presentan riesgo de sobreexplotación. En el SHAC Limarí, estos acuíferos abastecen a comunidades agrícolas, sectores productivos y a cientos de familias cuyo acceso al agua depende en gran medida de aguas subterráneas.
“Uno de los pilares de la gestión de la DGA, no tan sólo es la fiscalización, sino que también es aportar con información científica a la toma de decisiones. Datos que nos pueden dar prioridades, entender cómo se comporta realmente la cuenca, y que quedan disponibles para los usuarios del agua para que los puedan revisar, como también, es información de calidad que está disponible para estudios posteriores”, destacó el seremi del MOP, Cristian Smitmans. Por su parte, Giulia De Pasquale, directora del proyecto e investigadora del CEAZA señaló que, con esta información, "es posible establecer si existe un balance negativo y anticipar escenarios futuros para orientar decisiones de gestión.
Entender la recarga, que ocurre por infiltración, percolación y escurrimiento desde las zonas altas, permite evaluar riesgos, definir estrategias y alimentar políticas públicas basadas en evidencia científica”. En tanto, Pedro Sanzana, también investigador del CEAZA, detalla que “el informe confirma que el SHAC Limarí no opera en un régimen natural: gran parte de su recarga proviene de pérdidas asociadas al riego y la conducción. Según la DGA (2008), alrededor del 77% de la recarga total se genera por recarga de riego.
CEAZA estima que la entrada por infiltraciones desde la conducción de riego entre 1990 y 2025 promedió 890 l/s aproximadamente, cuando el rango es de 1. 641–750 l/s. La recarga histórica reconstruida alcanza 2.
493 l/s (rango 90–25), mientras que la recarga actual se estima en 2. 306 l/s (20–25)”. Ahora bien, con los valores definidos en el estudio, "se cuantifica un déficit actual cercano a 700 l/s en el acuífero, inversión de la situación registrada en 2013, cuando se estimó un superávit de 400 l/s.
Los investigadores atribuyen la tendencia a la baja, en parte, a la tecnificación del riego y a la reducción de precipitaciones y caudales en los últimos años”, agregó Sanzana. Difusión de la investigaciónLa Estrategia de Participación Ciudadana del proyecto vinculó el estudio con servicios públicos, organizaciones usuarias y comunidades locales, reduciendo brechas de acceso a la información y fortaleciendo capacidades territoriales para enfrentar los desafíos hídricos. El informe quedó ahora disponible para autoridades y usuarios.
En un SHAC declarado en estado de prohibición, la herramienta es insumo para la conformación de comunidades de aguas subterráneas y para diseñar medidas que aseguren suministro humano y productivo frente al cambio climático.
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