Acorralado por ministros de Kast Máximo Pacheco reconoce “voluntarismo” y errores en Codelco
La junta de accionistas de Codelco dejó un cuadro menos triunfalista que el planteado al inicio por Máximo Pacheco. El presidente del directorio abrió la sesión defendiendo una gestión que, a su juicio, corrigió retrasos históricos, reordenó la cartera de inversiones y devolvió estabilidad a la cuprera estatal. Pero el tono cambió cuando el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y el ministro de Minería, Daniel Más, comenzaron a empujar la conversación hacia las zonas más incómodas: la autocrítica interna, la seguridad tras el accidente de El Teniente y la tensión financiera de los próximos años.
En su cuenta, Pacheco insistió en que la empresa recibió proyectos estructurales tensionados por decisiones tardías, ejecución simultánea y choques externos como la pandemia y la inflación global. “Recibimos una cartera de proyectos que sufría la tensión de un inicio tardío y una ejecución simultánea, al límite de las capacidades del mercado”, sostuvo, antes de afirmar que hoy Codelco entrega “una ruta de inversiones con bases técnicas realistas, cronogramas ajustados y un control de gestión que asume la volatilidad del entorno global”. Pero la defensa encontró resistencia inmediata.
Quiroz cuestionó el tono de la presentación y fue directo al punto: “¿No hay ninguna crítica? ¿La administración no se hace ninguna crítica de nada? ”.
Luego remató con una frase que marcó la sesión: “¿Comparte este autoelogio completamente el directorio? ”. La intervención del ministro desarmó el libreto inicial y obligó a Pacheco a moverse desde el balance corporativo hacia una admisión más descarnada de los problemas de gestión.
La respuesta del presidente del directorio fue una de las partes más reveladoras de la junta. “¿Qué es lo que nos hacemos como organización autocrítica? Nuestro voluntarismo”, dijo Pacheco, para describir una cultura interna que fijó metas demasiado ambiciosas sin incorporar adecuadamente riesgos, dificultades ni adversidades propias de la minería.
Luego profundizó: “Nosotros somos una empresa que toma decisiones de manera lenta” y reconoció que internamente han hablado de la “delegación inversa”, esto es, la tendencia a devolver las decisiones hacia arriba en vez de asumirlas en los niveles donde corresponde resolverlas. Pacheco fue todavía más lejos y enumeró errores concretos. “Aprendimos de que no se puede en minería hacer cuatro megaproyectos de manera simultánea.
Esto fue un error”, afirmó. También admitió que “fue un error haber sobrecentralizado la ejecución de inversiones” y añadió otra autocrítica de fondo: “Yo creo que sobreexternalizamos muchas actividades”. La frase más política vino después, casi como cierre de ese descargo: “No es una buena idea ser soberbios.
Nosotros somos una empresa demasiado exitosa y tal vez nuestro enemigo a veces es la soberbia”. Quiroz no soltó la presión. Más adelante puso en duda la consistencia entre la promesa de extender entre 30 y 50 años la vida de las divisiones y el bajo avance en reservas.
“¿Cómo es que se logra este 30, 50 años más de vida aumentando sólo un 2,4 por ciento de la reserva? ”, preguntó. Y sobre el futuro de la cartera de inversiones, volvió a apretar: “¿Con qué seguridad puede uno tomar esas proyecciones y que esos recursos van a estar rentando en una curva de riesgo de retorno aceptable para el accionista Estado de Chile?
”. En paralelo, Daniel Más desplazó la discusión hacia el terreno de la seguridad operacional. “Codelco es una empresa estatal que opera con recursos de todos los chilenos, y nuestro foco está en el buen uso de los recursos y su responsabilidad”, señaló, antes de concentrarse en el accidente del 31 de julio de 2025 en El Teniente.
Su pregunta fue precisa: “¿Cuáles de esas medidas ya muestran resultados? ”. Más no objetó solo el hecho de que existiera un plan de corrección, sino la ausencia de evidencia concreta sobre sus efectos.
Pacheco derivó esa respuesta en Rubén Alvarado, aunque antes subrayó que el tema está radicado en el directorio. El presidente ejecutivo de la minera reconoció la magnitud del golpe: “Nos duele el alma, ministro, nos duele el alma lo que nos ocurrió ahí”. Luego explicó que la empresa trabaja con consultores internacionales, monitoreo de riesgos sísmicos, hidrofracturamiento y suspensión de trabajos en sectores más expuestos.
Pero la contestación dejó una sensación más bien defensiva: hubo detalle sobre medidas, aunque menos claridad sobre resultados ya visibles. La otra gran tensión fue financiera. Cuando Quiroz preguntó por el flujo de caja futuro, Pacheco reconoció sin rodeos que la caja seguirá bajo presión.
“No cabe ninguna duda de que en los próximos años, salvo que el accionista determine algo en contrario en relación al capital, nos va a obligar a tener que seguir aumentando la deuda para financiar las inversiones”, afirmó. Más aún, agregó: “Yo creo que nuestro flujo de caja neto, después del presupuesto de inversión para los próximos 3-4 años, evidentemente se ve negativo y por lo tanto se ve con incremento de deuda”. Fue una admisión relevante, porque relativiza el discurso de solidez con que el directorio intentó abrir la jornada.
Aun así, Pacheco defendió que ese endeudamiento responde al modelo de propiedad de Codelco y no a una debilidad operativa. Ya en su exposición había planteado que “el endeudamiento Codelco es la consecuencia de un modelo, no de una debilidad operativa”, insistiendo en que la estatal no puede retener utilidades en la forma en que lo hacen sus competidores privados. En ese marco, también reivindicó la estrategia de asociaciones como una vía no solo financiera, sino tecnológica y operacional para compartir riesgos y acelerar decisiones.
El saldo de la junta, en todo caso, no fue el de una administración plenamente validada, sino el de una conducción que debió bajar del relato épico a la corrección pública. Pacheco logró instalar que Codelco sigue siendo una empresa estratégica y que el directorio heredó una crisis incubada durante años. Pero fue la presión de Quiroz y Más la que terminó produciendo la noticia: una autocrítica abierta sobre “voluntarismo”, lentitud, errores de diseño y “soberbia”, junto con el reconocimiento de que la recuperación todavía convive con dudas sobre seguridad, reservas y deuda.
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